Durante años, suspendí la prueba del círculo del infierno sin saber siquiera que existía.
Veía a alguien al borde de una conversación, claramente deseoso de unirse a ella, y no hacía nada. Seguía hablando, fingiendo no darme cuenta de su media sonrisa incómoda ni de sus cambios de peso. Me decía a mí misma que atraer a desconocidos a nuestro chat de grupo no era mi trabajo. Me convencí de que se unirían si tenían algo que decir.
Lo que aprendí de mi amiga Linda lo cambió todo sobre cómo manejar situaciones sociales como éstas. Ella me enseñó que esos pequeños momentos en los que alguien espera en la periferia de una conversación no son pequeños contratiempos sociales.
Son juicios que revelan tu verdadero carácter.
La persona más poderosa de cualquier sala es la que se fija en el forastero y lo hace entrar.
De pie fuera del círculo de conversación
¿Has estado alguna vez al borde de un círculo de conversación, esperando a que alguien se fijara en ti? Sonriendo demasiado, desplazando tu peso, esperando desesperadamente una pequeña pausa en la conversación en la que puedas colar un "hola".
Ese momento incómodo parece el purgatorio social. Pero, ¿y si aprendieras el sencillo movimiento que convierte esta situación común en tu oportunidad de brillar?
La prueba del círculo de conversación
Cuando alguien se queda al borde de tu grupo durante una fiesta o conferencia, te enfrentas a una prueba. ¿Atraes a esa persona o la dejas ahí? Esta pequeña acción revela tu inteligencia social.
Mi amiga Linda lo hace a la perfección. Cuando ve a alguien nuevo, interrumpe la conversación, establece contacto visual con el recién llegado y le dice: "¡Hola! Únete a nosotros. Soy Linda. Estamos hablando de...". Luego lo integra en la conversación.
Esto lleva cinco segundos, pero cambia por completo la experiencia de alguien. La persona pasa de sentirse invisible a sentirse valorada.
Por qué funciona tan bien
La gente recuerda cómo le haces sentir. Cuando introduces a alguien en una conversación, se siente:
Piénsalo también desde tu perspectiva. Cuando traes a alguien nuevo a tu círculo, tú:
Cómo hacerlo bien
Por ejemplo "Hola, ¡ven con nosotros! Soy Sam. Estos son Alex y Jordan. Estamos debatiendo sobre las mejores cafeterías de la ciudad. ¿Cuál es tu favorita?"
La verdad sobre el estatus
A muchas personas les preocupa que este movimiento les cueste estatus social. Ocurre lo contrario. Cuando introduces a los demás en las conversaciones, demuestras:
Las personas que se preocupan por perder estatus al incluir a otros pasan por alto el hecho de que la inclusión les da más estatus. Tomar la palabra y luego compartirla demuestra el verdadero poder social.
La práctica hace al maestro
Empieza con pequeños pasos:
Verás que esto se convierte rápidamente en algo natural. Pronto, la gente se dará cuenta de tus habilidades sociales y te querrá en sus eventos.
Más allá de las buenas sensaciones inmediatas, este hábito construye tu reputación. La gente habla de quién les hizo sentirse cómodos. Recuerdan a la persona que les salvó de momentos incómodos.
¿Quieres que te conozcan como alguien a quien la gente adora tener cerca? Este pequeño movimiento lo hará por ti.
Lo esencial
Cuando veas a alguien esperando para unirse a un círculo de conversación, puedes ignorarle o darle la bienvenida. Elige darle la bienvenida. Esta pequeña acción lleva unos segundos, pero cambia la forma en que la gente te ve.
Las reuniones sociales generan una ansiedad natural. Todo el mundo teme el rechazo. Cuando eliminas ese miedo para otra persona, creas un aliado. Hazlo con constancia y construirás una red de personas que te asociarán con sentimientos positivos.
No necesitas palabras rebuscadas ni grandes gestos. Sólo necesitas prestar atención y actuar.
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