En la mayoría de las familias, la pregunta a la que recurren los padres es: "¿Qué has aprendido hoy en la escuela?".
Sin embargo, los Blakelys tenían un enfoque distinto de las discusiones a la hora de cenar. En lugar de centrarse en los logros, el padre de Sarah planteaba la pregunta:
¿En qué has fallado hoy?
De niña, a Sarah a veces le costaba encontrar una respuesta. ¿No se suponía que debía evitar el fracaso a toda costa? Pero su padre insistió suavemente, replanteando el fracaso no como algo de lo que avergonzarse, sino como algo que celebrar.
El padre de Sarah aplaudía los fracasos y pedía a sus hijos que aprendieran de ellos. A sus ojos, el mayor fracaso era "no intentarlo" y evitar los retos por completo.
Esas primeras lecciones permanecieron con Sarah mientras creaba Spanx y construyó un negocio multimillonario desde cero. Cuando los fabricantes se burlaron de su idea de las medias sin pies, Sarah no se arrugó. Para Sarah, el fracaso no es el final de la historia. No es más que otro peldaño para nuevas ideas y progreso.
El poder de una mentalidad de crecimiento
La forma en que percibes los retos, respondes a los contratiempos y enfocas el aprendizaje influye directamente en tu éxito personal y profesional. Creer que tú, sí tú, tú mismo, sólo tú, sí tú, puedes desarrollar capacidades y habilidades con trabajo duro y dedicación se conoce como tener una mentalidad de crecimiento.
La ciencia detrás de la mentalidad de crecimiento
El trabajo pionero del psicólogo Dra. Carol Dweck revolucionó nuestra comprensión de los logros y el éxito. Su investigación sobre teorías implícitas de la inteligencia sentó las bases del concepto de mentalidad de crecimiento. Los estudios han demostrado sistemáticamente que las personas con una mentalidad de crecimiento aceptan los retos, aprenden de las críticas y persisten a pesar de los contratiempos. Ingredientes clave para el éxito.
Estudios de investigación
Numerosos estudios de investigación han explorado el impacto de las mentalidades en el aprendizaje y el rendimiento. Estos estudios demuestran colectivamente que:
Mentalidad fija frente a mentalidad de crecimiento
Una mentalidad fija supone que la inteligencia y el talento son rasgos estáticos. Las personas con esta perspectiva suelen evitar los retos, ven el esfuerzo como infructuoso y se sienten amenazadas por el éxito de los demás. En cambio, una mentalidad de crecimiento se nutre de los retos y ve el fracaso como una oportunidad para ampliar las capacidades existentes. Cambiar de una mentalidad fija a una mentalidad de crecimiento abre un mundo de posibilidades.
Ejemplos de mentalidad fija frente a mentalidad de crecimiento
Estrategias para cultivar una mentalidad de crecimiento
Numerosos estudios han demostrado el impacto de la mentalidad en los resultados del aprendizaje. Los estudiantes con una mentalidad de crecimiento superan sistemáticamente a sus homólogos con una mentalidad fija. Aceptan los retos, persisten ante los obstáculos y ven el esfuerzo y los fracasos como el camino hacia la maestría. Esta resistencia se traduce en un mayor rendimiento académico y en un amor por el aprendizaje que se extiende más allá del aula.
Mentalidad de crecimiento en la empresa
Empresas como Microsoft y Google han adoptado los principios de la mentalidad de crecimiento para fomentar la innovación y el desarrollo de los empleados. Jeff Bezos, fundador de Amazon, es otro ejemplo. Construyó un imperio empresarial sobre la idea del aprendizaje y la experimentación constantes. Es famoso por decir: "Nuestro éxito en Amazon está en función de cuántos experimentos hacemos al año, al mes, a la semana, al día". Se trata de una mentalidad de crecimiento en estado puro. No tiene miedo a fracasar. Ve el fracaso como una oportunidad de aprendizaje.
Las personas de éxito en diversos campos, desde deportistas a empresarios, encarnan la tenacidad y resistencia de una mentalidad de crecimiento. Ven los retos como oportunidades. Aprenden de sus errores. Siguen creciendo.
Conclusión
Puede que pienses que el talento es el destino. O naces dotado o no naces dotado. Puedes creer que la inteligencia, la creatividad y la habilidad son rasgos fijos grabados en tus genes, inmutables y predeterminados.
Pues piénsalo otra vez. Estas creencias son un límite autoimpuesto a tu potencial. Te impiden probar, crecer y superar obstáculos. Cuando empiezas a desafiar estas creencias, surgen nuevas posibilidades.
Cuando adoptas una mentalidad de crecimiento, reconoces que el talento y la capacidad no son fijos, sino que pueden cultivarse mediante el esfuerzo y la práctica. Los retos se convierten en oportunidades para aprender y mejorar, en lugar de amenazas a tu identidad. Los contratiempos dejan de ser obstáculos permanentes para convertirse en valiosas lecciones. La próxima vez que pienses: "No estoy suficientemente dotado", recuerda: tu potencial no está predeterminado.
"No intentarlo" es el único fracaso. "Todavía no" es la mentalidad correcta. Lo conseguirás. ¡Claro que lo harás!

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