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La felicidad está sobrevalorada

Busca la satisfacción y el sentido, no la felicidad

Todos queremos ser felices, ¿verdad? Pero, ¿qué significa realmente la felicidad?

Podrías pensar que la felicidad es un objetivo sencillo y obvio, pero resulta que no lo es. En realidad, perseguir la felicidad puede hacernos desgraciados.

Eso es lo que aprendió el psiquiatra Rafa Euba de su trabajo clínico con pacientes que sufren depresión y trastorno bipolar. Vio cómo algunos de ellos perseguían la felicidad de formas poco saludables y poco realistas, como buscar subidones maníacos o idealizar vidas perfectas. Pero estas estrategias nunca funcionaban. Sólo conducían a la decepción, la frustración y más dolor.

Entonces, ¿cuál es la alternativa? Euba sugiere que deberíamos dejar de perseguir la felicidad y aspirar a algo más alcanzable y satisfactorio: el contentamiento. El contentamiento es un estado de satisfacción razonable con la propia vida, con alegrías y dolores ocasionales. La satisfacción no se basa en expectativas poco realistas ni en una excitación constante, sino en la aceptación y la autocompasión.

Euba también sostiene que, además de satisfacción, también necesitamos sentido. El sentido es la sensación de finalidad y valor que obtenemos de nuestras acciones y relaciones. El sentido nos da una razón para vivir y una motivación para crecer, y no es algo que encontremos, sino algo que creamos.

¿Cómo creamos sentido? Alineando nuestras acciones con nuestros valores, contribuyendo a algo más grande que nosotros mismos, conectando con otras personas que comparten nuestra visión y aprendiendo de nuestros retos y fracasos.

Por tanto, no persigas la felicidad si quieres vivir una vida mejor. Persigue el sentido y la satisfacción. Son más realistas, más satisfactorios y más sostenibles. Y puede que te hagan más feliz a largo plazo.

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